El artista expresó su indignación tras lo que calificó como una conducta deshumanizante hacia su padre, Antonio Succar.
El músico y productor peruano Tony Succar utilizó sus redes sociales para denunciar públicamente un presunto caso de maltrato hacia su padre, Antonio Succar, en un hospital de la ciudad de Miami, Florida. Según relató el ganador del Grammy, el centro médico Baptist Hospital presionó de forma insistente para que el alta médica se produjera pocas horas después de que su padre fuera sometido a una cirugía de emergencia.
A través de una serie de videos publicados en sus historias de Instagram, Tony Succar expresó su indignación por lo que consideró una falta de humanidad del personal del hospital, al anteponer intereses económicos por encima del bienestar de su padre, de 70 años. “Básicamente, te botan como a un perro. Mi papá llevaba solo veintiún horas internado, estaba comiendo, y les pedí: ‘Denos 30 minutos’. Mi papá seguía con la bata puesta”, relató el artista visiblemente afectado.
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Succar afirmó que tuvo que insistir con supervisores para que le permitieran un tiempo adicional antes de abandonar el lugar. Según explicó, el problema se habría originado por una política del hospital relacionada con el seguro médico, la cual indica que una vez emitida el alta, el paciente ya no está cubierto y se le comienza a cobrar por minuto de permanencia adicional.
“Después de estar operado, con la anestesia todavía haciendo efecto, estás más sensible, y lo estaban apurando… Mi papá se puso agitado. No les importó. Todo lo bueno que pudo hacer el doctor se arruina porque te hacen sentir como si fueras solo un pedazo de dinero más”, comentó el músico.
Por su parte, el propio Antonio Succar también se pronunció en redes y coincidió con la versión de su hijo, asegurando que durante su estadía en el hospital sintió falta de empatía y maltrato. La denuncia ha generado numerosas reacciones de apoyo por parte de sus seguidores, quienes han criticado la deshumanización en algunos sistemas de salud privados.
El caso ha vuelto a poner sobre la mesa la discusión sobre el acceso justo y digno a la atención médica, incluso en países con infraestructura avanzada, pero donde el sistema prioriza factores económicos por encima de las necesidades de los pacientes.







